EPZ G20 Pro: elevando la experiencia del gaming competitivo.

 


¡Hola Comunidad!

Lo más nuevo de EPZ en el terreno gaming es la evolución de su carismático modelo G20, ahora apodado “Pro”. Os cuento mi experiencia a continuación.

Precio oficial web de EPZ: 54€-62$

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Pros:

-Tonalidad controlada que favorece la transparencia en todo el rango.

-Precisión en el posicionamiento sonoro.

-Excelente separación de líneas sonoras.

-Transitorios rápidos.

-Agudos con suficiente aire y extensos.

-DAC integrado 32b@384khz.

-Paquete de calidad y muy completo para el gaming.

-Posiblemente el mejor set para gaming competitivo en su rango de precios.

Contras:

-Al contrario que en juegos multi-player, en single-player puede resultar poco espectacular al no tener ese punto de calidez necesario para una experiencia más cinematográfica.

-En presentaciones vocales echo en falta algo más de cercanía.

-Un cable analógico hubiera sido la guinda del pastel.

 


Accesorios:

-Dos cápsulas.

-Un set de eartips tamaños SML.

-Cable con micrófono en línea incorporado con conexiones 0.78mm y terminación USB-C con DSP de 1.2m.

-Micrófono extraíble tipo boom.

-Extensor de cable USB-A de 1.5m.

-Adaptador USB-C a USB-A.

-Bolsita de transporte y almacenaje.

-Manual de usuario.

-Tarjeta artística.

 


Comodidad, diseño y construcción:

EPZ G20 Pro tiene la comodidad como una de sus mayores premisas. A pesar de contar con unas cápsulas de tamaño mediano, la ergonomía está muy bien resuelta, adoptando una forma redondeada que reparte correctamente los puntos de apoyo sobre la oreja. Durante mis sesiones, tanto escuchando música como jugando durante muchas horas seguidas, no llegué a sentir molestias ni fatiga derivada del propio ajuste, algo que siempre valoro especialmente cuando analizo este tipo de productos.

La boquilla presenta una longitud suficiente para conseguir una inserción estable sin necesidad de buscar constantemente la posición correcta. Las eartips incluidas también realizan un trabajo convincente, ofreciendo un buen sellado desde el primer momento y adaptándose correctamente al canal auditivo. No he sentido la necesidad de sustituirlas para obtener un ajuste satisfactorio, algo que, como ya he comentado en otras ocasiones, no siempre ocurre dentro de este rango de precios.

En cuanto al diseño, personalmente me parece uno de los apartados más atractivos del conjunto. La versión naranja transmite una personalidad mucho más marcada que otros acabados disponibles. Tiene ese equilibrio entre un producto claramente pensado para el público gaming sin caer en una estética excesivamente agresiva o recargada, algo que agradezco.

La construcción también deja buenas sensaciones. Las carcasas, fabricadas en resina, presentan un acabado uniforme, sin rebabas, uniones visibles o imperfecciones que transmitan una sensación de producto poco cuidado. Todo encaja con precisión y el peso se mantiene muy contenido, favoreciendo todavía más esa buena ergonomía.

Por último, el cable USB-C me ha parecido uno de los puntos fuertes del conjunto. Más allá del DSP y del micrófono desmontable, transmite una agradable sensación de calidad al tacto. Es flexible, no genera apenas microfonías y durante todo el tiempo que lo he utilizado no tuve problemas de enredos ni tirones que terminaran desplazando los monitores de su posición. En un producto claramente orientado al gaming, considero que cumple sobradamente con lo que espero de este tipo de accesorio.

Especial mención al alargador de cable, que midiendo 1.5m ofrece una experiencia final de 2.7m. Me parece una barbaridad pero una solución tremendamente práctica.

 


Micrófono en línea y extraíble:

Uno de los aspectos que más diferencia al EPZ G20 Pro de la mayoría de IEM de su rango de precio es, precisamente, la atención que EPZ ha prestado al apartado de las comunicaciones. En lugar de limitarse a incluir un sencillo micrófono integrado en el cable, el conjunto incorpora dos soluciones diferentes: un micrófono en línea y otro desmontable tipo boom, permitiendo escoger el que mejor se adapte a cada situación.

El micrófono integrado en el cable cumple correctamente su cometido. La voz se percibe suficientemente clara para mantener conversaciones o partidas ocasionales, aunque el resultado es el habitual de este tipo de soluciones, con una captación algo más limitada y una menor sensación de cuerpo. No supone un problema para comunicarte con tus compañeros, pero tampoco pretende competir con implementaciones dedicadas.

Es precisamente el micrófono desmontable donde el G20 Pro marca las diferencias. Una vez conectado, la mejora es evidente. La voz gana presencia, resulta más limpia y la articulación mejora de forma notable, favoreciendo que las comunicaciones sean mucho más naturales incluso cuando el entorno del juego comienza a llenarse de efectos sonoros. Durante mis pruebas las conversaciones siempre fueron perfectamente inteligibles y, lo que considero más importante, mis compañeros no tuvieron problemas para entenderme incluso hablando con un tono de voz relajado.

También valoro positivamente el propio diseño del micrófono. El brazo flexible permite orientar la cápsula con facilidad hacia la posición más adecuada sin transmitir sensación de fragilidad, manteniéndose estable una vez ajustado. Además, al ser desmontable, podemos retirarlo completamente cuando únicamente queremos escuchar música o jugar en solitario, consiguiendo que el conjunto conserve la apariencia de un IEM convencional.

En definitiva, creo que EPZ ha acertado con esta propuesta. El micrófono en línea cumple cuando necesitamos una solución rápida, mientras que el boom desmontable ofrece un salto de calidad suficientemente evidente y meritorio como para convertirse en uno de los argumentos más sólidos del G20 Pro para quienes pasan buena parte de su tiempo jugando con amigos en sesiones competitivas.

 




Cable USB-C DSP, Walkplay y presets sonoros:

Otro de los grandes atractivos del EPZ G20 Pro reside en el propio cable USB-C. No se trata únicamente de un cable con conversión digital integrada, sino de una solución DSP que amplía considerablemente las posibilidades del conjunto. Desde el primer momento funciona sin necesidad de configuraciones complejas, aunque donde realmente despliega todo su potencial es utilizando la aplicación WalkPlay.

A través de ella es posible acceder a diferentes perfiles de ecualización desarrollados para distintos escenarios de uso. EPZ incluye varios presets orientados tanto a la reproducción musical como a diferentes géneros de videojuegos, modificando la respuesta en frecuencia para adaptarla al tipo de experiencia que buscamos. Durante mis pruebas encontré diferencias perceptibles entre ellos, especialmente en aquellos destinados a títulos competitivos, donde la ecualización prioriza todavía más la claridad de la zona media y alta para facilitar la identificación de pasos, disparos o pequeños sonidos ambientales.

No obstante, el punto que más valoro es la posibilidad de crear perfiles completamente personalizados. WalkPlay permite modificar la respuesta mediante un ecualizador y almacenar esos ajustes directamente en el propio DSP del cable, por lo que la configuración permanece guardada incluso al cambiar de dispositivo compatible. Esto ofrece un nivel de personalización poco habitual dentro de este rango de precio y permite adaptar el G20 Pro tanto a las preferencias personales como al tipo de juego o música que vayamos a disfrutar.

En definitiva, el cable USB-C deja de ser un simple accesorio para convertirse en una parte importante de la experiencia. La combinación entre DSP, perfiles preconfigurados y personalización mediante WalkPlay aporta una versatilidad muy interesante, especialmente para quienes disfrutan ajustando el sonido en función del contenido.

 


Aspectos técnicos:

-Configuración de 1DD de 10mm.

-Sensibilidad de 32 ohms.

-Impedancia de 100 dB.

-Respuesta declarada 20hz-20khz.

Emparejamiento para las pruebas:

A pesar de haber estado durante muchas horas con este set y un cable analógico, mi análisis se centra siguiendo las siguientes condiciones:

-Pc Gaming Windows.

-Configuración DSP predeterminada, sin filtros ni PEQ.

-Cable USB-C de stock.

-Eartips de Stock.

 


Firma sonora:

Tal y como viene afinado de fábrica, sin modificar su sonido mediante el DSP incorporado, el EPZ G20 Pro presenta una firma sonora con una clara orientación hacia el rendimiento en videojuegos competitivos, aunque sin caer en una afinación excesivamente analítica, manteniendo un perfil equilibrado, ligeramente brillante, donde la prioridad parece centrarse en preservar la limpieza y la capacidad de separación antes que ofrecer una respuesta cálida o especialmente contundente.

Empezando por la zona baja, el subgrave posee una presencia correcta, suficiente para aportar profundidad y envoltura cuando la grabación lo requiere, aunque sin convertirse en el eje de la presentación. El medio grave muestra un comportamiento contenido, de impacto rápido y buena definición, evitando cualquier exceso de energía que pueda invadir la zona media. Esta decisión favorece una escucha muy ordenada, permitiendo que cada elemento conserve su espacio con facilidad.

La zona media transmite una sensación de claridad bastante evidente y creo que es donde está el foco de EPZ a la hora de afinar este conjunto de monitores.

Los instrumentos aparecen bien articulados y con un nivel de resolución satisfactorio, aunque el peso de nota no resulta especialmente elevado o corpulento. Esto hace que la presentación priorice la agilidad frente a una sonoridad densa, ofreciendo una reproducción limpia que beneficia especialmente a los instrumentos. Las voces mantienen un timbre convincente, situándose ligeramente por detrás del resto de elementos, pero sin perder naturalidad.

Los agudos muestran una energía superior al resto del espectro, aportando una buena sensación de apertura y aire. Existe una cantidad generosa de información, favoreciendo la percepción de pequeños matices y una localización precisa de los sonidos, aunque en momentos donde el brillo es protagonista o a volúmenes elevados, pueden llegar a transmitir un punto de fatiga.

A nivel técnico, el G20 Pro destaca por ofrecer una escena bien organizada y de tamaño proporcional a lo que podemos encontrar en la competencia, con una imagen estéreo precisa y una separación entre capas muy competente.

La recuperación de detalle resulta muy convincente dentro de su categoría, permitiendo apreciar con facilidad la textura o granularidad de instrumentos, voces y efectos.

 


Videojuegos single-player:

Consulta como analizo el sonido aquí.

En videojuegos para un solo jugador, este nuevo set de EPZ ofrece un rendimiento competente, aunque no es un conjunto que busque impresionar recurriendo a una presentación especialmente cinematográfica. Su filosofía continúa siendo la misma que en música: priorizar la claridad, el orden y la precisión antes que un grave exuberante capaz de llenar la escena de espectacularidad.

En momentos de acción las explosiones, derrumbes, reverberaciones o disparos, cuentan con una pegada suficiente para transmitir intensidad, aunque el protagonismo recae más en la rapidez con la que desaparecen que en la contundencia del impacto. Precisamente ese comportamiento hace que las escenas nunca se sientan pesadas o saturadas. Todo mantiene una respuesta muy controlada, permitiendo que los efectos respiren, ocupen el espacio justo y se retiren antes de dar paso al siguiente acontecimiento. Quizá quienes busquen un grave más físico y con una reverberación más marcada echen en falta algo más de contundencia, pero personalmente valoro mucho la limpieza con la que el G20 Pro resuelve las secuencias más frenéticas.

Esa sensación de orden beneficia directamente a los diálogos. Las voces mantienen una articulación convincente y un timbre bastante natural, aunque sí percibo que aparecen ligeramente retrasadas respecto al resto de elementos. No supone un problema durante la mayor parte del tiempo, ya que en conversaciones tranquilas la inteligibilidad es muy buena, pero cuando coinciden banda sonora, efectos y conversaciones, me habría gustado encontrar un punto más de presencia para reforzar la narrativa. No llegan a perderse, simplemente quedan algo menos cercanas de lo que considero ideal.

Donde sí deja una impresión muy positiva es en la recreación ambiental. Los pequeños sonidos del escenario aparecen con bastante facilidad, permitiendo apreciar el viento atravesando un bosque, la lluvia golpeando distintas superficies, el eco de una cueva o el crujir de una estructura de madera. No es un IEM que busque exagerar estos matices para llamar la atención, sino que los integra de manera muy natural dentro del conjunto, consiguiendo que el mundo del juego resulte creíble y mantenga una sensación constante de vida.

Esa buena representación de los sonidos ambientales también viene acompañada por una separación de capas muy competente. Incluso cuando la acción aumenta de intensidad y empiezan a coincidir enemigos, efectos, música y voces, el G20 Pro mantiene una organización muy satisfactoria. Cada elemento conserva su espacio sin que aparezca esa sensación de apelmazamiento que termina restando claridad a la experiencia. Evidentemente no alcanza el nivel de modelos claramente superiores desde un punto de vista técnico, pero dentro de su categoría demuestra un comportamiento muy sólido.

La representación espacial sigue esa misma línea de equilibrio. La escena ofrece unas dimensiones correctas, con una buena sensación de anchura y una profundidad suficiente para que los escenarios no se perciban excesivamente frontales. No produce una envoltura especialmente espectacular, aunque sí transmite una distribución lógica de las distancias, favoreciendo la inmersión durante la exploración y permitiendo que los distintos planos del escenario se perciban con naturalidad.

Todo ello termina repercutiendo en un posicionamiento bastante preciso. Interpretar la dirección de pasos, disparos o cualquier otro sonido direccional resulta sencillo gracias a una imagen estéreo bien definida, que acompaña constantemente a esa sensación de limpieza que caracteriza al G20 Pro.

Los agudos también colaboran en este apartado aportando una buena dosis de claridad, aunque en determinados títulos con mezclas especialmente brillantes o utilizando un volumen elevado durante largas sesiones puede aparecer un ligero punto de fatiga. Aun así, considero que mantiene un compromiso bastante acertado entre definición y comodidad, especialmente teniendo en cuenta el enfoque competitivo con el que ha sido concebido este modelo.

 


Videojuegos shooter multi-player:

Consulta como analizo el sonido aquí.

Si hay un escenario donde el EPZ G20 Pro consigue sacar partido de su afinación es precisamente en los videojuegos competitivos. Todo aquello que en música o en títulos para un solo jugador podía interpretarse como una presentación algo prudente en el grave, aquí termina jugando claramente a su favor. La sensación general es la de un sonido limpio, muy organizado y fácil de interpretar incluso cuando la partida empieza a complicarse.

En Counter-Strike 2 ofrece un comportamiento muy convincente. Los pasos aparecen bien definidos, diferenciando con facilidad los distintos tipos de superficie, mientras que las recargas, utilidades y disparos mantienen una ubicación bastante precisa. La escena no es especialmente amplia, pero tampoco considero que lo necesite. La distribución resulta coherente y la imagen estéreo facilita interpretar tanto la dirección como la distancia de los rivales sin tener que realizar un esfuerzo adicional.

Al pasar a mis pruebas en Apex Legends, donde las habilidades de cada personaje, la verticalidad y el ritmo del combate elevan considerablemente la dificultad de lectura del escenario sonoro, el G20 Pro mantiene muy bien la compostura. La separación entre capas continúa siendo una de sus mayores fortalezas, evitando que habilidades, disparos, pasos y efectos ambientales terminen formando un único bloque de sonido. Siempre tuve la sensación de que la información importante permanecía accesible, permitiéndome reaccionar con rapidez incluso durante los enfrentamientos más intensos.

En Call of Duty: Warzone vuelve a mostrar esa misma filosofía. Las explosiones conservan una presencia suficiente para mantener la intensidad del combate, aunque nunca llegan a eclipsar pasos, recargas o movimientos cercanos. Esa moderación en el extremo inferior evita distracciones innecesarias y permite que la atención permanezca centrada en aquellos sonidos que realmente pueden marcar la diferencia durante una partida.

Battlefield 6 supone probablemente la prueba más exigente para cualquier auricular por la enorme cantidad de información que coincide al mismo tiempo. Vehículos terrestres y aéreos, destrucción, disparos, explosiones, voces y efectos ambientales comparten constantemente el escenario sonoro. Aun así, el G20 Pro consigue mantener un orden bastante notable. Evidentemente no elimina el caos propio del juego, pero sí logra convertir buena parte de ese ruido en información útil gracias a una imagen precisa y una separación que rara vez da sensación de saturación.

 


Vs. EPZ G20:

Todavía no he publicado mi análisis del modelo original, que será pronto, pero sí pasé bastantes horas antes de usarl el G20 Pro, por lo que puedo decir que el nuevo modelo transmite más que una evolución, una afinación muy diferente y bastante evidente en prácticamente todos los apartados. Musicalmente mantiene una filosofía similar, con una propuesta orientada hacia la claridad y el control, aunque el nuevo driver aporta una presentación más refinada, con un grave mejor resuelto, mayor sensación de limpieza y una capacidad superior para recuperar pequeños matices. En videojuegos para un solo jugador las diferencias son más acusadas, ya que el original prioriza unos momentos más espectaculares y la versión Pro la rapidez y limpieza antes que esto, aunque el Pro ofrece una escena algo más organizada y una mejor separación cuando la acción gana intensidad. Donde sí encuentro una mejora más clara es en competitivo, pues el G20 Pro facilita todavía más la lectura del entorno gracias a una imagen más precisa, una mejor estratificación de los sonidos y una localización más consistente en situaciones especialmente caóticas.

 


Vs. EPZ G30:

Frente al EPZ G30, considero que ambos parten de una filosofía relativamente parecida, aunque cada uno la desarrolla con un enfoque distinto. El G30 apuesta por una presentación más cálida, con un medio grave de mayor cuerpo y una escucha más relajada, mientras que el G20 Pro prioriza la limpieza y la precisión. En música, el G30 me parece un conjunto más satisfactorio por su mejor equilibrio entre musicalidad y capacidades técnicas, ofreciendo una escena más convincente y una separación que sorprende para su perfil sonoro. En videojuegos para un solo jugador también encuentro al G30 un paso por delante, ya que mantiene esa buena organización sin renunciar a una mayor sensación de inmersión. Y en competitivo, aunque el G20 Pro demuestra una afinación claramente orientada al rendimiento, el G30 termina imponiéndose gracias a una representación espacial más lograda y un posicionamiento que, personalmente, me resultó todavía más preciso y natural.

 


Conclusión final y valoraciones personales:

Hay ocasiones en las que un producto necesita muy poco tiempo para dejar claras sus intenciones. Con el EPZ G20 Pro esa sensación apareció prácticamente desde las primeras partidas, porque tanto en música como en videojuegos transmite una filosofía muy definida, priorizando la precisión y la limpieza por encima de cualquier artificio destinado únicamente a impresionar durante los primeros minutos de escucha.

En música considero que ofrece una experiencia competente y agradable, con una firma equilibrada que apuesta por el control antes que por el espectáculo. No lo elegiría si mi prioridad fuese obtener el máximo nivel de emociones con tus canciones favoritas, pero sí me parece un conjunto capaz de adaptarse con solvencia a prácticamente cualquier género sin mostrar grandes debilidades.

Ahora bien, donde realmente encuentro el sentido a este EPZ G20 Pro es en el terreno gaming, en el competitivo por encima del individual. Aquí todas esas decisiones de afinación empiezan a cobrar una lógica mucho mayor. La moderación en el grave, la limpieza de la zona media y la buena capacidad para organizar la información sonora construyen una presentación claramente orientada hacia el rendimiento competitivo. Es un IEM que constantemente da la sensación de querer ayudarte a interpretar el escenario antes que impresionarte con él.

Esa misma filosofía hace que en experiencias para un solo jugador pueda quedarse un pequeño paso por detrás de otros modelos más cinematográficos, capaces de transmitir una mayor sensación de impacto o espectacularidad. Sin embargo, cuando el objetivo pasa a ser identificar unos pasos, seguir una rotación o reaccionar rápidamente a todo lo que ocurre a tu alrededor, el G20 Pro demuestra con bastante claridad cuál era la intención de EPZ desde el principio.

En definitiva, creo que estamos ante un producto que no intenta abarcar todos los perfiles de usuario, sino satisfacer muy bien uno en concreto y hacerlo francamente de manera sobresaliente, tanto en el sonido como en la experiencia general del paquete.

Si buscas un IEM que priorice la organización, la precisión y la facilidad para interpretar el entorno sonoro, especialmente en títulos competitivos, considero que el G20 Pro cumple con su cometido de una forma muy convincente.

 

Si has llegado hasta aquí, gracias por leer.

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¡Nos vemos en la siguiente reseña!

 

Descargo de responsabilidad: 

Este set de monitores ha sido enviado por EPZ. Agradezco de corazón la oportunidad de poder probar uno de sus productos sin coste alguno y que no se haya impuesto ninguna condición a la hora de confeccionar este análisis. 

A pesar de esto, mi prioridad es ser lo más imparcial posible dentro de la subjetividad que conlleva analizar un producto de audio. Mi opinión solo me pertenece a mí y la desarrollo entorno a la percepción de mis oídos. Si tienes una distinta, es igual de válida. Por favor, siéntete libre de compartirla.

 

Mis fuentes: 

-Topping DX5 II para música y videojuegos en el Pc principal. 

-NiceHCK Octave mientras trabajo. 

-FiiO BTA30 Pro + FiiO BTR13 para escucha inalámbrica LDAC en casa. 

-FiiO BTR13 + FiiO Airlink + Iphone 16 Pro Max para escucha inalámbrica en la calle. 

-CCZ CM01 3.5mm.

-Apple Music. 

-Archivos FLAC y MP3 locales. 

-Windows/MacOS/IOS/iPadOS/Android.

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