Punch Audio Martilo: una bestia sonora sin complejos

 


¡Hola Comunidad!

El día de hoy os cuento como han sido mis sesiones de escucha con Punch Audio Martilo, un conjunto capaz de mover gran cantidad de aire para una experiencia atronadora que hará las delicias de los amantes de los graves.

Precio: 289€-335$

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Pros:

-Experiencia atronadora, gran poder, textura y profundidad del subgrave.

-No es un set que embarre la zona media, suena relativamente limpio.

-Los agudos cuentan con buena extensión.

-Cantidad de detalle aceptable pese a ser un conjunto para bassheads.

-Presentación dinámica y divertida.

-Los transitorios son suaves y coherentes.

Contras:

-En mezclas caóticas puede perder algo de claridad.

-La zona alta de frecuencias no es muy aireada.

 


Accesorios:

-Dos cápsulas.

-Un set de eartips de silicona tamaños SML.

-Un set de eartips de espuma tamaños SML.

-Cable modular con conexión 0.78mm y terminaciones 3.5mm/4.4mm.

-Repuesto de filtros para las boquillas.

-Estuche para almacenaje y transporte.

 


Comodidad, diseño y construcción:

La placa frontal apuesta por una estética muy marcada, con una combinación de tonos oscuros y rojizos que le dan un aspecto agresivo que personalmente creo que encaja muy bien con el nombre del producto y sobre todo con su carácter. No es un conjunto que busque pasar desapercibido y entiendo que pueda gustar más o menos dependiendo de los gustos de cada uno, pero tengo que reconocer que el resultado final me parece bastante conseguido.

En cuanto a la construcción, creo que Punch Audio ha realizado un buen trabajo. Las cápsulas están fabricadas en resina y presentan un acabado uniforme, sin rebabas, imperfecciones o uniones que llamen especialmente la atención. Al tacto transmiten una sensación de solidez bastante buena y, aunque no estamos ante un cuerpo metálico, en ningún momento he tenido la sensación de encontrarme ante un producto frágil o poco cuidado.

En cuanto a la ergonomía, aquí tengo que hacer una pequeña advertencia. Son unos monitores grandes y aquellos que tengan las orejas pequeñas deberían tenerlo en cuenta. En mi caso no he tenido problemas importantes para conseguir un ajuste estable, aunque tampoco diría que sean unos IEM que desaparezcan completamente dentro del pabellón auditivo. Se nota su presencia y puede ser necesario buscar ligeramente la posición correcta para que los puntos de apoyo queden bien repartidos.

Una vez encontrado el tamaño de eartip adecuado, el ajuste me ha parecido firme y seguro. Durante mis sesiones prolongadas de escucha no he llegado a sentir dolores ni puntos de presión especialmente molestos, aunque tampoco los situaría entre los monitores más cómodos que he probado. Las eartips incluidas cumplen correctamente con su cometido, ofreciendo un buen sellado desde el primer momento, aunque considero que merece la pena experimentar con otras opciones hasta encontrar la que mejor se adapte a nuestro canal auditivo.

El cable me parece otro de los puntos fuertes. Es grueso y robusto, transmitiendo una sensación de calidad bastante buena al tacto. No es el cable más ligero que he utilizado y puede resultar algo voluminoso para quienes prefieran cables finos para situaciones de más movilidad, pero en mi experiencia no tuve problemas importantes de enredos o tirones. 

 


Aspectos técnicos:

-Configuración de 2DD+2BA+1PM.

-Impedancia 9 ohms.

-Sensibilidad 100 dB.

-Respuesta declarada 10hz-22khz.

 


 


Configuración para las pruebas:

-Fuente neutra.

-Ganancia establecida en alto.

-Eartips de silicona de stock.

-Cable de stock 4.4mm.

 


Firma sonora:

Orientar este análisis del Martilo en la prominencia y protagonismo de su zona de graves, creo que sería simplificar demasiado la propuesta del set, aunque ganas no me faltan de alabar esta característica.

Su alma resulta bastante sencilla de interpretar: ofrecer una respuesta claramente cálida y en forma de V, donde la zona baja adquiere un protagonismo enorme, pero intentando conservar suficiente limpieza, resolución y organización para que el conjunto no termine convertido en una simple máquina de producir graves.

Empezando por la zona baja, el subgrave tiene una extensión sencillamente espectacular. La profundidad es fácilmente palpable y aparece con una autoridad que pocas veces encontramos en este segmento. Existe una sensación de presión física muy evidente, especialmente con música electrónica, hip-hop o cualquier grabación donde las frecuencias más bajas tengan suficiente protagonismo.

Como dato curioso y algo que no me esperaba es que el subgrave no termina convirtiéndose en una masa completamente descontrolada. Siempre percibí una sensación de limpieza bastante convincente y las notas mantienen una buena definición. Estos monitores consiguen precisamente aquello que considero más complicado en este tipo de afinaciones: ofrecer una cantidad de grave que podría resultar excesiva sobre el papel sin que inmediatamente tengamos la sensación de que todo lo demás ha quedado enterrado.

El medio grave rinde espectacular bajo mi criterio, aunque aquí encontramos una pegada todavía más evidente. El impacto es contundente, físico y con una textura bastante convincente. El golpe del bombo tiene una presencia extraordinaria con un cuerpo que puede resultar especialmente adictivo en determinados géneros. No lo considero un grave seco ni particularmente rápido, pero tampoco encuentro un decaimiento tan prolongado como para generar una sensación constante de lentitud y poca transparencia.

Y es aquí donde reside una de las virtudes principales de este modelo de Punch Audio. La afinación no intenta esconder la cantidad de grave, al contrario, la convierte en el argumento principal, pero mantiene un control suficiente para que la respuesta conserve cierta estructura. Es un grave cálido, grande y envolvente, con una fisicidad claramente superior a la habitual, pero que no necesita sacrificar por completo la definición para conseguirlo.

Aun así, no creo que sea justo presentar este comportamiento como perfecto. En grabaciones especialmente densas o con una gran acumulación de instrumentos en la zona baja, el Martilo puede transmitir cierta sensación de congestión.

El paso hacia los medios se realiza de una manera bastante progresiva. El sangrado procedente del grave existe, pero está suficientemente controlado para que la tonalidad no termine resultando estúpidamente embarrada. Los instrumentos muestran un peso de nota generoso y una cierta calidez que encaja perfectamente con la filosofía general del conjunto.

No es un monitor que pretenda ofrecer unos medios especialmente transparentes o protagonistas. La instrumentación aparece ligeramente retrasada respecto a la zona baja y esto hace que el Martilo tenga una presentación claramente más divertida que analítica. Sin embargo, tampoco encontramos una pérdida de información preocupante. La resolución es suficiente para seguir las diferentes líneas instrumentales con facilidad y el timbre mantiene una naturalidad bastante convincente.

Las voces masculinas disfrutan de un cuerpo considerable. La combinación entre el medio grave y el peso de nota genera una presentación bastante llena, con buena articulación y una sensación de presencia física que beneficia especialmente a las voces más graves. No son las protagonistas de la escena, pero tampoco quedan completamente sepultadas detrás del grave.

Las femeninas, por otro lado, reciben algo más de claridad y apertura. Conservan una buena articulación y aparecen con suficiente presencia para que la tonalidad no termine resultando excesivamente oscura. Aun así, quienes busquen un IEM especialmente vocalista probablemente encontrarán propuestas más apropiadas. El Martilo no quiere colocar las voces en primer plano; quiere que formen parte de una presentación grande, energética y envolvente.

En cuanto a las frecuencias más altas, encontramos probablemente la zona que más claramente revela la filosofía de este conjunto. La extensión es correcta y existe información suficiente para evitar una sensación completamente apagada, pero la energía está bastante contenida. El Martilo no produce una sensación de chispa artificial para aumentar la percepción de detalle y esto tiene una consecuencia bastante positiva: la escucha resulta muy cómoda incluso después de varias horas.

Esta decisión también tiene su parte negativa. Los amantes de las afinaciones más nítidas probablemente echarán en falta algo más de aire y presencia en la zona superior. La microinformación no aparece con la misma facilidad que en otros conjuntos más orientados hacia el análisis y determinados pequeños matices pueden quedar ligeramente por detrás de la instrumentación principal.

La recuperación de detalle es, por tanto, bastante buena teniendo en cuenta la filosofía de la afinación. No estamos ante un monitor que diseccione cada grabación ni tampoco ante una herramienta especialmente adecuada para descubrir todos los pequeños matices de una mezcla. Sin embargo, la información aparece de manera suficientemente natural y la limpieza general permite disfrutar de grabaciones complejas sin tener que realizar un ejercicio constante de análisis.

El dinamismo general también me dejó buenas sensaciones. Los transitorios conservan suficiente rapidez para que el conjunto no termine sonando excesivamente pesado y las notas desaparecen con una agilidad razonable. Esto es especialmente importante teniendo en cuenta la cantidad de energía existente en la zona baja, pues una respuesta más lenta habría convertido al Martilo en un monitor bastante más difícil de disfrutar con determinados géneros.

La separación es otro de los aspectos que me parece más interesante. Teniendo en cuenta que estamos ante un conjunto claramente basshead, esperaba una pérdida mayor de organización, pero el Martilo consigue mantener una estructura bastante lógica entre los distintos planos sonoros. Las diferentes líneas instrumentales pueden seguirse con facilidad y la imagen estéreo conserva una precisión convincente.

La escena sonora transmite una amplitud bastante generosa. No diría que sea un escenario artificialmente enorme, pero sí existe una sensación de anchura y profundidad que complementa muy bien la presentación física del grave. El resultado es una escena bastante envolvente, donde determinados elementos pueden aparecer claramente diferenciados delante y detrás de la posición central.

Cuando la mezcla se vuelve especialmente compleja, sin embargo, es donde aparecen algunas de sus limitaciones. El Martilo puede mantener un buen nivel de organización en la mayoría de situaciones, pero las grabaciones con una cantidad extrema de capas sonoras terminan mostrando que no estamos ante un monitor diseñado exclusivamente para la disección técnica. Algunos elementos pierden ligeramente su separación y la escena puede sentirse algo más comprimida.

 


Videojuegos single-player:

Consulta como analizo el audio en este campo

Si durante el análisis musical ya comentaba que reducir el Martilo únicamente a su enorme cantidad de graves sería simplificar demasiado su propuesta, en videojuegos para un solo jugador esta característica se convierte precisamente en su mayor baza. La respuesta de estos monitores consigue construir una presentación grande, física y tremendamente espectacular, haciendo que las escenas de acción cobren una dimensión que pocos conjuntos consiguen transmitir con tanta facilidad.

En los momentos de mayor intensidad, donde explosiones, derrumbes, disparos o demás efectos voluminosos ocupan la escena, el Martilo se siente completamente en su elemento. La extensión del subgrave es sencillamente espectacular y aporta una sensación de profundidad y presión física que consigue que cada explosión tenga un impacto realmente convincente. El medio grave termina de completar esta experiencia con una pegada contundente, haciendo que los golpes e impactos adquieran un cuerpo extraordinario. Martilo hace que sientas bien fuerte todo esto.

Los diálogos también reciben una presentación bastante convincente. Las voces masculinas disfrutan de un cuerpo considerable, mientras que las femeninas aportan algo más de claridad y apertura. No son especialmente protagonistas dentro de la escena, pero en ningún momento tuve dificultades para seguir las conversaciones o comprender la narrativa incluso cuando la acción aumentaba considerablemente de intensidad.

Donde considero que el Martilo vuelve a destacar es en la recreación ambiental. La escena transmite una amplitud bastante generosa y la separación permite apreciar detalles como el viento, los ecos, el agua o el movimiento de la vegetación. La enorme sensación de escala que aporta el grave también juega a su favor, consiguiendo que determinados escenarios transmitan una sensación de espacio realmente convincente.

A nivel técnico continúa dejando buenas sensaciones. La imagen estéreo resulta precisa y el posicionamiento facilita interpretar correctamente el espacio. La separación entre efectos, música y diálogos mantiene un nivel satisfactorio incluso cuando confluyen muchas capas sonoras.

 


Videojuegos shooter multi-player:

Consulta como analizo el audio en este campo

Si hay un escenario donde el Punch Audio Martilo muestra una cara diferente a la ofrecida en música y videojuegos single player es precisamente en los títulos competitivos. Su enorme presencia en la zona baja, que anteriormente resultaba tan espectacular, aquí deja de jugar tan claramente a su favor. No estamos ante un IEM malo para competir dentro de este tipo de juegos pero tampoco considero que su afinación sea la más apropiada cuando necesitamos extraer hasta el último detalle del escenario sonoro.

En Counter-Strike 2, los pasos, recargas y utilidades aparecen correctamente definidos y la imagen estéreo permite interpretar con bastante facilidad la dirección de los rivales. El problema aparece cuando el grave adquiere protagonismo, pues puede restar algo de atención a determinados sonidos secundarios. La distancia también resulta convincente, aunque otros conjuntos más equilibrados y brillantes consiguen facilitar algo más la lectura de los sonidos lejanos.

En Apex Legends, donde la verticalidad y la enorme cantidad de efectos simultáneos complican considerablemente la lectura, el Martilo mantiene una organización bastante correcta. Habilidades, disparos y movimientos permanecen suficientemente separados durante buena parte de la partida, aunque la cantidad de energía en el extremo inferior puede hacer que los momentos de mayor carga resulten algo más difíciles de interpretar. No llega a convertirse en un problema grave, pero sí requiere prestar algo más de atención.

En Call of Duty: Warzone vuelve a mostrar una situación bastante parecida. Las explosiones, rachas y disparos adquieren una espectacularidad considerable gracias a ese grave tan físico, pero precisamente esa energía puede terminar compitiendo con pasos, recargas o movimientos cercanos. Por fortuna, el buen control evita que todo termine convertido en una masa completamente embarrada y la información importante continúa siendo accesible.

Finalmente, Battlefield 6 probablemente sea donde más claramente aparecen sus limitaciones. La enorme cantidad de vehículos, explosiones, disparos y destrucción pone a prueba la capacidad de separación del Martilo y, aunque consigue mantener un orden bastante razonable, no diría que sea un prodigio competitivo. La imagen continúa siendo precisa y el posicionamiento suficientemente convincente, pero otros IEM con una respuesta menos cargada en graves facilitan más la lectura de este tipo de escenarios.

 


Conclusión final y valoraciones personales:

Llegados a este punto, creo que el Punch Audio Martilo es un monitor que resulta complicado juzgar únicamente desde una perspectiva técnica. Su propuesta es tremendamente clara y sin doble personalidad: ofrecer una respuesta cálida, enorme y física, donde el grave adquiere un protagonismo extraordinario, pero sin renunciar por completo a la limpieza, la separación y la resolución. Y considero que lo consigue con bastante solvencia.

Lo que más me ha sorprendido es precisamente la capacidad de controlar semejante cantidad de energía. El subgrave es espectacular y el medio grave aporta una pegada contundente y adictiva, pero rara vez tuve la sensación de estar ante un conjunto completamente descontrolado. Existe cierta congestión cuando la mezcla se vuelve especialmente densa, y los medios y agudos no buscan protagonismo, pero forman parte de una presentación coherente y tremendamente disfrutable.

Es un monitor que consigue transmitir escala, cuerpo y fisicidad con una facilidad extraordinaria, mientras que su escena amplia y su buena separación aportan suficiente organización para que toda esa energía no termine resultando agotadora.

En definitiva, el Martilo me parece una propuesta muy particular y, sobre todo, muy divertida y aunque sus limitaciones aparecen cuando buscamos máxima transparencia o disección, considero que la capacidad de ofrecer semejante impacto sin perder completamente el control es, bajo mi criterio, su mayor virtud.

 

Si has llegado hasta aquí, gracias por leer.

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¡Nos vemos en la siguiente reseña!

 

Descargo de responsabilidad: 

Este set de monitores ha sido enviado por Linsoul. Agradezco de corazón la oportunidad de poder probar uno de sus productos sin coste alguno y que no se haya impuesto ninguna condición a la hora de confeccionar este análisis. 

A pesar de esto, mi prioridad es ser lo más imparcial posible dentro de la subjetividad que conlleva analizar un producto de audio. Mi opinión solo me pertenece a mí y la desarrollo entorno a la percepción de mis oídos. Si tienes una distinta, es igual de válida. Por favor, siéntete libre de compartirla.

 

Mis fuentes: 

-Topping DX5 II para música y videojuegos en el Pc principal. 

-NiceHCK Octave mientras trabajo. 

-FiiO BTA30 Pro + FiiO BTR13 para escucha inalámbrica LDAC en casa. 

-FiiO BTR13 + FiiO Airlink + Iphone 16 Pro Max para escucha inalámbrica en la calle. 

-Apple Music. 

-Archivos FLAC y MP3 locales. 

-Windows/MacOS/IOS/iPadOS/Android.

 

 

 

 

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