Sivga Lyrebird: un ejercicio acústico encomiable.
¡Hola Comunidad!
Sivga Lyrebird es el último modelo de la marca y que por primera vez apuesta por una configuración quad-hybrid. La propuesta es arriesgada, desde luego. Conoce mi experiencia con ellos a continuación.
Precio: 141€-157$
Pros:
· -Paquete de accesorios de calidad.
· -Ataque y decaimiento veloz, mantiene el sonido limpio en todo momento.
· -Medios frontales, frescos, presentes, con mucha vida y organicidad.
· -Voces de todo tipo de registros altamente convincentes.
· -Agudos con gran espacio, detalle y extensión aportan mucha definición.
· -La integración de los drivers es muy cohesiva.
· -Textura e impacto excelente del medio grave.
· -Sensación holográfica muy lograda.
· -Imaging y separación milimétrico, permitiendo una ubicación espacial extraordinaria y los elementos perfectamente diferenciados.
Contras:
· -Agudos propensos a la fatiga para los más sensibles.
· -Extensión del sub grave limitada que repercute en géneros más urbanos y electrónicos.
· -Música con gran presencia de percusión carece de masa.
· -No es fácil de alimentarlo: prepara un buen DAC/AMP.
· -Cable no modular.
Accesorios:
· -Dos cápsulas.
· -Cable con conexión 0.78mm y terminación 4.4mm.
· -Dos sets de eartips tamaños SML y otro par adicional.
· -Estuche de transporte y almacenaje.
· -Manual de usuario.
Comodidad, diseño y construcción:
Sivga tiene como costumbre, salvo en el SM100, de presentar sus IEMs con una placa frontal de madera y eso exige detenerse a contemplar, apreciar y disfrutar del diseño que, junto al cuerpo metálico de aluminio mecanizado por CNC forjan una identidad artesanal inconfundible, majestuosa y de sensaciones de manejar entre manos un producto cuidado, valioso, de un tacto completamente uniforme que transmite mucha solidez. Nada nuevo en Sivga, la experiencia de producto es espectacular.
Pero siendo más prácticos y hablando de ergonomía, sus cápsulas de tamaño moderado y perfil redondeado se acoplan al pabellón auditivo de manera natural, suave. El diseño de la barriga de los monitores está domado de tal manera que no produce presiones, logrando una inserción estable y un sellado pasivo magnífico.
No he probado los Nightingale, así que no conozco sus cables, pero diría que este cable es nuevo en la marca. Me parece simplemente un cable de stock para este precio perfecto en términos de tacto, flexibilidad y deslizamiento. Está en el lado de considerarse más grueso que delgado, pero eso no hace que se sienta rígido.
También incluye un juego de eartips de silicona líquida que nunca antes había visto y desde el primer momento supe que eran las elegidas. No me equivoqué: el sellado es sobresaliente, sin tener que estar reajustando. Agarran bien, con segura estabilidad.
Aspectos técnicos:
· -Configuración de 1DD+1BA+1MP+1PZT.
· -Impedancia 14 ohms.
· -Sensibilidad 108 dB.
· -Respuesta declarada 20hz-20khz.
Configuración para las pruebas:
· -Fuente neutral.
· -Ganancia establecida en alto.
· -Cable 4.4mm de stock.
· -Eartips de silicona líquida de stock.
¿Cómo suenan?
La configuración de drivers de Lyrebird a algunos nos es ya conocida y en este modelo de Sivga se busca y alcanza una escucha principalmente neutral-brillante con un énfasis en la zona media y alta.
Empecemos por la zona de graves, donde este conjunto apuesta por la rapidez y el roll off rápido. Es una zona muy firme y transparente, donde el sub grave es moderado, sin darte la impresión de pretender envolverte en una sensación física, extendida y contundente. Los amantes de esto, encontrarán escasa la presencia de un retumbe que, obviamente sin ser masivo, se deja oír de manera muy medida, pero, el verdadero protagonista de las frecuencias más bajas, es el medio grave que, sin salir de ese carácter controlado que manejan los bajos, es elástico, seco, de mucha resolución e impacto, retirándose cuando debe sin ensuciar otras líneas sonoras. La velocidad que maneja es exquisita a la hora de mostrarse y retraerse, dejando unos transitorios pulcros, sin contaminación.
Posiblemente la zona de medios sea el culmen de este conjunto: son frescos, luminosos, frontales, detallados y altamente presentes, mostrando una buena sintonía entre los distintos sectores de este rango.
Los medios bajos dan una pizca de calor y coloración para poner el toque personal de organicidad y eso me gusta, pues al final repercute en como los instrumentos y voces se sienten algo más naturales, realistas, sin sentirse fríos pero sin alejarse la neutralidad. De todas maneras, a pesar de esto, no se sienten densos o torpes, pues los medios centrales y superiores mantienen un carácter vibrante, directo y sin perder la claridad que atesora Lyrebird.
La presencia es frontal y bien repartida, pero no debido a un escenario corto o que te ponga los armónicos en la cara, si no que con elegancia se muestran correctamente en la escena. En parte es debido a unos graves que no dejan su sangrado aquí y puedes saborear como el sonido muestra resolución con esplendor, una articulación precisa y mucha cohesión en el dinamismo.
Los agudos cuentan con una capacidad para el detalle muy buena. La extensión es alta, favoreciendo el espacio para no dejar de escuchar matices o sentir que estas ante algo enérgico y emocionante. Esto es fabuloso, desde luego: los platillos y violines, por ejemplo, muestran una definición exquisita pero el brillo, también es altamente presente, pudiendo ser excesiva para algunos.
Vocales:
Las voces es otro aspecto que me apasionó de estos monitores. La contundencia en el impacto del medio grave y la ligerísima coloración de los medios bajos fortalecen mucho la experiencia de escuchar las voces masculinas más graves. La resonancia y articulación es muy convincente y el grosor del cuerpo termina de apuntalar una sensación fantástica de realismo en cuanto a este registro vocal.
Similares o prácticamente iguales sensaciones encontré a las voces masculinas normales. No creo que pueda recalcar algo negativo o, mejor dicho, no tan positivo. Quizá un poco menos de presencia por encontrarse en frecuencias más superiores donde prima más la transparencia que el calor. De todas maneras, el rendimiento y satisfacción encontrado fue convincente.
Y, como era de esperar debido al alma del conjunto, las femeninas son una delicia, con mucha vida y un brillo controlado. Son directas, armoniosas, con una proyección muy natural y una cristalinidad digna de los mejores sets que he probado.
Capacidades técnicas:
Voy a empezar por lo que más me llamó la atención y no es otra cosa que la capacidad que tiene Lyrebird para entender el escenario, desgranarlo y ofrecerte una sensación tridimensional en cuanto al posiconamiento. Alta precisión milimétrica sin esfuerzos, donde la separación sonora realiza un trabajo encomiable y solvente, sin solapamientos, coherente en todo momento.
En cuanto al espacio sonoro es muy amplio en términos de horizontalidad, pero no tanto en profundidad. Ese liviano calor aplicado a los medios bajos y centrales acerca voces e instrumentos, eliminando casi por completo la sensación de fondo que, por otro lado, prefiero esa frontalidad antes de que la música se pierda en la lejanía en favor de ofrecer algo más grande. Para mí, está en el punto clave, pero entiendo que para otros pueda parecer escaso o prefieran experimentar un reparto acústico y armónico más extendido.
En cuanto a dinamismo, como dije unos cuantos párrafos arriba, es un conjunto generalmente ágil pero que se deja disfrutar si eres amante de música predominantemente instrumental, donde pone un poco de pausa y lentitud para el disfrute. En todo momento sigue estando separado, no me malinterpretéis, sacando mucha resolución y desenterrando todo detalle y textura que la masterización permita. Esto es excelente para música bien grabada, moderna y de calidad, pero en cosas más antiguas o archivos con poca profundidad o muestreo…quizá no sea un set muy amigable.
Videojuegos shooter multi player:
Consulta como analizo este campo.
La exigencia en los videojuegos competitivos teniendo este modelo de Sivga en mis oídos descubrió un comportamiento un tanto variado y bastante particular. Su configuración de drivers puede ser una arma de doble filo para según que título estes jugando. Veámoslo a continuación.
Para empezar, con CS2, en mapas que suelen ser más cerrados que en otros juegos, donde se busca precisión milimétrica, Lyrebird rinde con mucha soltura, parece estar diseñado para triunfar aquí. La rapidez de sus transitorios y la ausencia de un grave pesado favorece que la acústica del entorno esté completamente despejada para que pasos, explosiones, disparos y recargas se dibujen en tu mapa mental con una precisión y nitidez envidiable, facilitando la lectura del entorno de manera muy limpia.
Sin embargo, al pasar a Apex Legends o Battlefield 6, cambia un poco la cosa. Aunque se mantenga en todo momento el sonido bien estratificado y amplio horizontalmente para enseñarte los detalles del entorno en medio del caos, la zona baja contenida y unos agudos tan directos y chispeantes pueden penalizar la experiencia de vivir y sentir más y mejor el entorno. Me explico: no considero que el sub grave deba dominar, más bien prefiero que se esconda, pero no tanto porque, al fin y al cabo, debe mostrarse durante cierto tiempo en la escena para que a través de la propia naturaleza del sonido, puedas distinguir su posicionamiento. Y en cuanto a los agudos, pueden resultar bastante incisivos en según que momentos, sobre todo en Apex Legends. Aún así, la sensación de verticalidad obtenida, dejó un poso muy realista.
Y para terminar, el CoD: Warzone, la agilidad, limpieza, firmeza y sequedad del medio grave favorece y es realmente útil para la ubicación de disparos y acciones lejanas. La elasticidad del medio grave evita que el retumbe del sub grave enmascare estas acciones, dando lugar a una interpretación en la lejanía de lo que esté sucediendo. Técnicamente es muy solvente y un grandísimo aliado pero hay que tener cierta tolerancia con la chispa mostrada en frecuencias muy superiores.
Conclusión final y valoraciones personales:
Lyrebird me parece una propuesta valiente y con cierta originalidad, apostando por una afinación neutral-brillante donde todo tipo de vocales y, sobre todo los instrumentos, elevan la experiencia sensorial de estar ante algo fresco, natural, sin artificios y, aunque la energía en sus frecuencias más altas pueda parecer que no cumple con esto último, la frescura, resolución y dinamismo de los monitores los convierten en una herramienta notablemente deliciosa para la música bien masterizada.
No es para alguien que busque músculo, ni para alguien sensible a los agudos que puntualmente pueden ser punzantes, pero mal haríamos en pedirle algo para lo que no fue pensado.
Lyrebird ofrece personalidad, transparencia, técnica y una ejecución instrumental muy valiosa, sentando un gran precedente para que la gama de precios donde se mueve no se duerma y los aficionados podamos disfrutar de una sana y mejor competencia.
Si tengo que usar solo una frase para definir a este set sería que realiza un ejercicio de diseño acústico sobresaliente.
Si has llegado hasta aquí, gracias por leer.
¡Nos vemos en la siguiente reseña!
Descargo de responsabilidad:
Este set de monitores ha sido enviado por Sivga. Agradezco de corazón la oportunidad de poder probar uno de sus productos sin coste alguno y que no se haya impuesto ninguna condición a la hora de confeccionar este análisis.
A pesar de esto, mi prioridad es ser lo más imparcial posible dentro de la subjetividad que conlleva analizar un producto de audio. Mi opinión solo me pertenece a mí y la desarrollo entorno a la percepción de mis oídos. Si tienes una distinta, es igual de válida. Por favor, siéntete libre de compartirla.
Mis fuentes:
-Topping DX5 II para música y videojuegos en el Pc principal.
-Macbook Air M4.
-Apple Music.
-Archivos FLAC y MP3 locales.
-Windows/MacOS/IOS/iPadOS/Android.

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